Columnista

Desarrollo de una Conciencia por una Logística y Transporte Sostenibles

Julio Villalobos Contreras
Director
Centro de Transporte y Logística
Universidad Andrés Bello

Son tiempos de cambio de conciencia en múltiples dimensiones y, sin lugar a dudas, una de ellas es la forma en que entendemos las actividades fundamentales para sustentar el estilo de vida en el que nos deseamos desarrollar. Las operaciones de transporte y logísticas han acompañado el desarrollo de la humanidad y lo seguirán haciendo, por lo mismo no quedan ajenos a este cambio profundo en el sentido y la forma en que hacemos las cosas.

Junto con sostener la calidad de vida y el acceso a productos y servicios de la población, la actividad logística impacta negativamente al medio ambiente de variadas formas: emisiones locales y globales, congestión en las ciudades, accidentabilidad, entre otras, pero hoy las preocupaciones ambientales se encuentran focalizadas en la liberación de gases de efecto invernadero (GEI) de toda actividad humana y, globalmente, el movimiento de mercancías es responsable del 7 – 8% de los GEI, una cifra que se prevé duplique para el año 2050 si las empresas no logran una descarbonización profunda de las operaciones logísticas (Alan Mackinnon, 2018) 

y adicionalmente en gran parte del mundo en desarrollo, la preocupación más apremiante es el alto nivel de contaminación del aire de las ciudades que representa un peligro importante para la salud., gran parte de la cual proviene de la quema de combustibles fósiles de los camiones y otros vehículos que realizan operaciones logísticas.

Un desarrollo sostenible del transporte y la logística supone reducir costos por medio de la eficiencia energética en sus procesos y operaciones, reducir emisiones de GEI, reducir el desperdicio y la contaminación, además de crear entornos de trabajo seguros y dignos. Centrado en esto la sostenibilidad de la cadena de suministro ocupa un lugar destacado en la agenda de las más importantes empresas en todo el planeta.

Trabajos e investigaciones que hemos realizado en Chile y con despliegue regional confirman que, dentro del sector de la logística, muchas medidas de mejora ambiental también ahorran dinero y producen un retorno de la inversión bastante rápido. La logística verde es a menudo también una buena práctica orientada a la eficiencia operativa. Si bien existe una estrecha alineación entre los objetivos económicos y ambientales, algunas iniciativas ambientales desde la logística son más rentables que otras. El desafío para el sector público y los gestores de la logística y el transporte radica en adaptar un paquete de iniciativas que cumplan con los objetivos económicos y ambientales implícitos en las exigencias de la sociedad y los consumidores de hoy.

En línea con las tendencias descritas, hoy en Chile el sector logístico y del transporte de carga se encuentra en un momento de gran actividad y transformación, desplegando iniciativas vanguardistas y de enorme impacto que ponen a las empresas y sus cadenas de abastecimiento a la cabeza regional de iniciativas que apuntan a la descarbonización de la logística.

Las investigaciones hoy señalan que son dos los factores principales que están frenando las medidas efectivas: primero, la dificultad de establecer políticas que influyan en el comportamiento de miles de millones de individuos de manera efectiva, tanto en la forma de desplazarse como en su forma de consumir. En segundo lugar, la complejidad del seguimiento de las emisiones de innumerables vehículos en movimiento, alimentados por diferentes fuentes de energía, hace que sea difícil evaluar el impacto de medidas específicas de descarbonización.

Las emisiones de CO2 en el transporte van a aumentar, no a caer. Las estimaciones indican que las emisiones de carbono de la actividad de transporte aumentarán en un 60% para 2050 en un escenario de referencia que supone una acción climática limitada, como la que se observa hasta hoy en Chile. Este es un aumento alarmante, sobre todo porque en dichas estimaciones ya se incluyen las grandes ganancias en eficiencia energética que se esperan en el mismo período. En específico para el sector del transporte de mercancías estos avances en eficiencia de los equipos será más que compensado por el fuerte crecimiento de la demanda por este tipo de transporte. La conclusión del International Transport Forum es que “a pesar de todos los esfuerzos, las políticas actuales de descarbonización del transporte están lejos de ser suficientes para detener el crecimiento de las emisiones del transporte, y mucho menos para revertir la tendencia”.

Un primer desafío que es urgente abordar es que los países, las empresas y los profesionales del transporte y la logística comprendamos mejor el potencial del transporte para reducir emisiones de CO2 y, a partir de ello, ser más ambiciosos en los esfuerzos por descarbonizar este sector. Ayudar a comprender mejor este potencial puede generar planes de acción climáticos mucho más ambiciosos y efectivos. Nunca debemos olvidar recalcar que todo esfuerzo por reducir emisiones en el transporte de carga contribuye directamente a la competitividad de las cadenas de abastecimiento por el enorme peso que el consumo de combustible tiene sobre los costos totales de operación del transporte. Adicionalmente los importantes beneficios colaterales de las medidas de mitigación del CO2 en el transporte (reducción de la congestión o la contaminación del aire, entre otros) pueden también contribuir a la toma de conciencia climática y ambiental.

¿Cómo avanzar hoy en Chile y asumir un compromiso personal y organizacional con el desafío señalado?

Grandes compañías nacionales y transnacionales generadoras de carga junto a las principales empresas de transporte de Chile y grandes actores del sector transporte y logística han encontrado en GiroLimpio el camino para iniciar un proceso de transformación cultural hacia construir cadenas de abastecimiento sustentables a través de la reducción de emisiones en el transporte. GiroLimpio es un programa nacional voluntario, que busca certificar y reconocer los esfuerzos realizados por las empresas de transporte en el ámbito de la sustentabilidad y eficiencia energética. Además de certificar a las empresas generadoras de carga que prefieren a los transportistas comprometidos por mejorar su desempeño energético y medioambiental.

El objetivo de GiroLimpio es que el transporte de carga sea más eficiente, competitivo y amigable con el medio ambiente. Esto se logra con la adopción de tecnologías y estrategias de gestión para la reducción de consumo de combustible y las emisiones asociadas.

Programas como GiroLimpio son considerados a nivel internacional como una de las mejores medidas de política que despliegan cambios en la dinámica del mercado de la logística hacia un desarrollo sostenible, ya que junto con incentivar y apurar el desarrollo de operaciones cada vez menos emisoras, estos programas crean herramientas uniformes creíbles para evaluar los beneficios de diferentes medidas y tecnologías de reducción de emisiones, críticas para establecer un mercado para estas medidas y tecnologías. .

Son múltiples los planos de transformación para acompañar el cambio de conciencia de estos tiempos, como personas, ciudadanos, consumidores y/o profesionales, no importa desde cuál de ellos nos despleguemos lo importante es dar pasos ciertos y desde una fuerte convicción interna.

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